jueves, 30 de junio de 2011

De vacaciones hasta agosto

Queridos lectores:
Este humilde plumilla toma vacaciones durante el mes de julio. Me esperan André, el Tour de Francia, Ribadeo, Espasante y, seguramente, un viaje por el norte de España hasta llegar a Cabárcenos. Prometo no leer demasiados periódicos, contribuir al aumento de la producción de Estrella Galicia y respaldar con mi presencia cualquier negocio de hostelería que encuentre en el camino. La política, esta vez sí, la dejaré a un lado, que, como decía Arsenio, no todo va a ser fútbol, hombre.
Feliz verano

martes, 28 de junio de 2011

Medios e incendios

No todos los alcaldes se quejan de la falta de medios contra el fuego de este verano. Lo hacen los del PSOE o del BNG. Los del PP no exteriorizan sus quejas, si es que las tienen. Es posible que todos, los de uno y otro lado, se atrincheren en sus posiciones políticas y que, en caso de que la Xunta tuviese otro color, cambiasen radicalmente de opinión, pero hay varias preguntas que me asaltan. Si los medios actuales son suficientes, si no hay ningún problema en caso de que se produzca una ola de incendios como la de 2006, ¿para qué sirve el convenio con los concellos que entrará en vigor a mediados de julio? ¿Es necesario en ese momento porque hay más pirómanos a mitad de verano? ¿En junio no estamos en situación de riesgo? ¿Por qué no hay un pacto global? ¿No son los incendios nuestro terrorismo? ¿De qué sirve estar todos los años igual, sin aprender nada, tirándonos las cenizas a la cara?

domingo, 26 de junio de 2011

Y el BNG fue generoso

''Non teño ningunha intención de ir de sobrado''. Lo dijo Miguel Anxo Fernández Lores el 31 de mayo, poco antes de que empezasen las negociaciones que culminaron esta semana con la firma del pacto coaligado de Pontevedra. Y no lo fue. (...)

http://diariodepontevedra.galiciae.com/nova/97974.html

viernes, 24 de junio de 2011

Carpanta

Siempre he pensado que en lo alto de una escala de pequeños placeres íntimos debería figurar el oler unas brasas que acaricien unas sardinas o un buen churrasco. En esos casos me imagino disfrazado de Carpanta, con el aroma entrando por la nariz como dos hilillos y los brazos como dos alas que me llevan volando hacia un destino lleno de comida de verano, vuelta y vuelta, por favor. Me gusta San Xoán. Si el verano es una fiesta, San Xoán es la víspera, y no hay nada superior a una víspera bien organizada. Es como saltar con red, con un millón de oportunidades por delante si se fracasa a la primera. Porque el verano es largo en junio, se reduce en julio y se empequeñece en agosto, arena que se escapa entre los dedos sin remedio, el calendario siempre al acecho a nuestra espalda. Junio es el momento, la fecha marcada en rojo, aquí queremos estar, pingando no pan. Cual Carpantas voladores.

miércoles, 22 de junio de 2011

Querétaro

La palabra más bonita en español no viene en el diccionario. Es Querétaro, y antes de hacerse famosa en las páginas de cultura fue la estrella de las de deportes. (...)

http://diariodepontevedra.galiciae.com/nova/96843.html

lunes, 20 de junio de 2011

Una estabilidad llamada Vipspartito

''No me quiero imaginar un escenario en el que el PP tiene ocho concejales y PSOE y BNG también, con VIPS como llave''. La reflexión corresponde al fin de la campaña de 2007 y es de un político destacado de Sanxenxo. Temía que el exalcalde José Luis Rodríguez Lorenzo pudiese negociar a dos bandas y convertirse en la pieza imprescindible para gobernar. Aquel escenario no se dio, ya que Catalina González Bea se hizo con la Alcaldía por mayoría absoluta, apenas unos meses después de que Telmo Martín le dejase el puesto y pusiese rumbo a Pontevedra. (...)

http://diariodepontevedra.galiciae.com/nova/96902.html

sábado, 18 de junio de 2011

El regreso de El Puma

Firmado a cuatro manos con Manuel Jabois

Le llamaban El Puma, por José Luis Rodríguez, y se hizo famoso en 1993 porque, de la mano de una moción de cesura, acabó con el reinado del PP en Sanxenxo, que entonces dirigía Nieto Barros. La gestión de aquel equipo de gobierno fue tan aplaudida que, dos años más tarde, el Partido Socialista se aupó en solitario a una mayoría absoluta que hacía presagiar días de vino y rosas pero que acabó en escándalo atroz. Rodríguez Lorenzo se quedó a los pocos días sin tres concejales en medio de una bronca pública que dejó atónito al pueblo. Empezó entonces una larga y tortuosa travesía en la que sus enfrentamientos más duros y personales los reservaba para sus ediles descarriados, lo que un día le llevó a llamar a la Policía Local para echarlos del pleno. Se escudó en su concejal de confianza, José Antonio Aguín, y gobernó cuatro años repletos de minas con una cierta destreza para un casi novato. La precariedad de aquel Ayuntamiento poco tiene que ver con el de ahora, quince años después. Había dos dedicaciones exclusivas, la del alcalde y su segundo, y aquella austeridad también se proyectó de una manera u otra en la imagen exterior del pueblo. En verano, parecía imposible que Sanxenxo estuviera gobernado por aquel hombre que se paseaba por la carretera con un Mercedes antiguo que amenazaba con caerse a pedazos y que todavía tiene. Sobre él se proyectó la rumorología, y sus contrarios lo descalificaban llamándolo “ascensorista”, en relación a su empleo como comercial de Otis. Lo cierto es que Rodríguez Lorenzo entró y salió con el mismo empleo, y al cabo de un tiempo su empresa lo destinó a Canarias. La última imagen de él en la campaña de 1999 fue en el mitin del cierre en Portonovo. Soplaba un viento tremendo que le agitaba el pelo y él se esforzaba por hacerse oír en el puerto. Dos días después quedaría sepultado por la mayoría de Telmo Martín y sus promesas, y Rodríguez Lorenzo comenzó a evaporarse de la escena política, desgastado por
los cuatro años en minoría, con las bases del puerto deportivo ya puestos y la Madama, la escultura de dudoso gusto puesta encima de O Corbeiro, la roca emblemática de Sanxenxo, convertida ya en símbolo de la villa.

No se quedó a ver la gestión de Martín y dos meses después de las elecciones emigró a Tenerife. Fue allí, en las islas, en 2003, donde concedió una entrevista telefónica a este periódico en la que soltó un titular cada dos frases, otra de sus características. De al menos una de aquellas sentencias lapidarias se arrepintiría después, a tenor de los hechos. Dijo: «Nunca volveré a la política. No la echo en falta ni mucho menos».

Su regreso fue un vodevil que no hacía vaticinar nada bueno. Corría el año 2006. Se ofreció al PSOE para ser cabeza de lista, y, tras la negativa de Modesto Pose de revivir tiempos pasados y su incompatibilidad con Dulcinea Aguín, que representaba el futuro, le ofrecieron ser cabeza del Partido Galeguista por Pontevedra, lo que tampoco cuajó. En medio de las negociaciones hacia uno y otro lado, soltó otra machada de la que también renegaría: «En Sanxenxo solo me presentaré por el PSOE. Yo nunca iré en un partido independiente. Podré estar equivocado pero voy a morir con esas ideas. No me fío de ellos».

Solo pero no a la deriva, con un pequeño suelo electoral heredado de sus años de alcalde, se decidió precisamente a eso: a montar un partido independiente. La intención parecía clara: ser decisivo. No lo consiguió a la primera pero sí a la segunda. Y para estrecharse con su archienemiga Catalina González, la mujer a la que dirigió el dedazo Telmo Martín antes de coger los bártulos y marcharse a Pontevedra, y a quien Rodríguez Lorenzo lanzó sus palabras más duras durante el pasado mandato. Ahora está de nuevo en la cresta, con una concejalía, una tenencia de alcaldía y una dedicación exclusiva. El hombre que había mandado en Sanxenxo con mano de hierro y fina ironía no soportó perder y convertirse en jefe de la oposición, pero los años, o la vida, parecen haberle hecho recapacitar y ahora el único alcalde socialista que tuvo Sanxenxo será el concejal invitado del PP.