martes, 14 de junio de 2011
Nowitzki
Tiene la fuerza de un martillo pilón, la seguridad de que, antes o después, siempre responde, fiabilidad alemana a su disposición. No habla mucho, no presume, para qué, habla en la cancha, encestando desde todos lados, hasta desde Berlín, liderando un equipo, enfrentándose a ese grupo de estrellitas que pulula por Miami. Ya lo saben: The King es Lebron, ese tipo que acumula reconocimientos, pero que es incapaz de entender cómo se juega al baloncesto, si hay que tirar cuando hay que tirar o si hay que pasar cuando hay que pasar. Lebron y Wade se rieron de Nowitzki como si fueran dos niños de escuela, lo parodiaron mientras tosían, qué gracioso el festival del humor. Son de chiste. Lebron, el mismo que responde al teléfono ‘Hola, soy The King’, no tiene anillo. Ni uno. Es un rey, pero sin corona, sin brillo, sin magia. Y para eso, para no tener reino, no merece la pena ser rey.
lunes, 13 de junio de 2011
Lores, por encima del bien y del mal
Desde que se produjo la caída de Anxo Quintana, las conversaciones sobre el futuro del BNG suelen incluir antes o después una reflexión. ¿Y Lores qué? (...)
http://diariodepontevedra.galiciae.com/nova/94773.html
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jueves, 9 de junio de 2011
El viejo pabellón
Pero ese parqué ya no se pulirá más. La reforma prevista implica echarlo todo abajo y levantar un polideportivo nuevo. Significa derribar el lugar donde está escrita la historia del baloncesto ribadense. Allí donde Tito Díaz dirigía una orquesta con un balón como batuta, donde Vila acribillaba el aro a triples los días que había partido (y los que no, como Petrovic en Sibenik), donde Docobo se peleaba hasta con su sombra en busca de un rebote y donde Paco bailaba ballet, un reverso por aquí, una finta por allá, un nuevo reverso, no te pierdas que aún me queda una finta más, falta personal y vale la canasta.
Fue en ese pabellón, claro, donde Paco dio un clinic que aún recuerdo. Habían pasado ya los tiempos de gloria, de las gradas abarrotadas en Segunda Nacional. Jugábamos contra el filial del Viveiro y el partido anterior había sido bastante desastroso para él. Había metido un punto, lo ponía muy claro en La Comarca. Así que aquella mañana, repartiendo el pan, se lo habían recordado más de una vez. “¿Qué, Paco? Un punto nada más, ¿eh?”. Motivación de choque le llaman a eso. Llegaron los de Viveiro y las vieron de todos los colores. Al poste bajo, desde el triple, con dos tipos encima y hasta un contraataque en el que estaba de palomero y esperó al defensor para poder sacarle canasta y tiro adicional. 30 puntos sin fallo. Ganamos, porque aquel año ganamos mucho, y conseguimos ascender.
Autonómica fue otra historia. Si la temporada anterior nos habíamos cansado de ganar, aquel año nos cansamos de perder. Comimos el turrón de Navidad sin habernos estrenado y para Reyes algunos teníamos demasiada tensión acumulada. El primer partido después de las fiestas recibimos a As Pontes. Llegamos a la última posesión empatados. Trigo dibujó una jugada en la pizarra y apostó por el Pacosistema, por un balones a Will versión ribadense. Una salida de manual, porque Paco metió un triple en el último segundo, como en las películas. Fue el único día en que lloré en un campo de baloncesto. La tensión, ya digo. Me abracé a José María, el presidente, y se me cayó una lagrimilla de emoción. Si esto no fuera un cuento real, diría que la gota llegó al parqué, y así todo sería mucho más melodramático. Pero quién lo puede decir. Había mucho sudor de por medio. Porque allí, en el viejo pabellón, algunos nos hicimos personas, y mientras eso ocurría, mientras Manolo el del Ribanzo nos enseñaba a ganar, a perder, a comportarnos y a ser adultos, sudamos la gota gorda. Por un balón, por un rebote, por una canasta, por una defensa. Por qué sé yo.
En el sitio del viejo pabellón se levantará otro. Pero el mío, el de muchos, es este. Es en el que quise ser Montero, en el que quise ser Bennett, en el que aprendí de Quique Quintana cómo se dirige un equipo. Y, sobre todo, es el que siempre, siempre, aparece en mis sueños cuando alguna noche aún imagino que seré jugador profesional de baloncesto. Entonces, me despierto y descubro que estoy en el mundo real. Mi pelota está en un cajón deshinchada y las Adidas reposan desde hace años en el armario, pero yo hago una finta, busco un hueco ante un defensor imaginario y tiro desde el salón de mi casa, justo igual que si el parqué que piso todos los días antes de ir a trabajar tuviese un millón de tablillas puestas de canto.
lunes, 6 de junio de 2011
Quince días de primavera
¿Qué ha ocurrido en el PP de Pontevedra en las dos semanas posteriores a las elecciones del 22-M?
http://diariodepontevedra.galiciae.com/nova/93674.html
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domingo, 5 de junio de 2011
Shaq
Nunca se sabe dónde está el equilibrio. Si en el de los que se retiran en la cumbre o en el de los que estiran su carrera y acaban pisoteando su hoja de servicios hasta que la gloria se diluye. (...)
http://diariodepontevedra.galiciae.com/nova/93448.html
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sábado, 4 de junio de 2011
Santa Evita
Leer un libro que fue un éxito en el momento de su publicación y sobre cuyo lomo se ha ido acumulando el polvo antes de que nosotros lo abramos es un ejercicio curioso. Acabo de terminar ‘Santa Evita’, la novela que Tomás Eloy Martínez escribió en 1995. He disfrutado cada página con la envidia que da saberse a una distancia abismal, inalcanzable, del talento que va cayendo por sus páginas. ¿Más de 15 años sin disfrutar este libro? ¿Qué hacía yo mientras tanto? ¿En qué otras lecturas perdía el tiempo? En ‘Santa Evita’ la protagonista, en contra lo que pueda parecer, no es Eva Perón, sino su cadáver, capaz de hacer enloquecer y enamorar a cualquiera que se acerque. En la contraportada de los libros se suelen poner frases pomposas y exageradas. En ‘Santa Evita’ solo aparece una. Corta y brutal. La firma García Márquez: «He aquí la novela que siempre quise leer». Amén.
jueves, 2 de junio de 2011
El PSdeG después de la debacle
Primero fue la derrota, sin paliativos y sin excusas, que llevó al PSOE pontevedrés a bajar de seis concejales a tres. Después llegaron las críticas de Teresa Casal, que había estado elegantemente callada durante meses, y que apenas esperó unas horas tras acabar el recuento para decir lo que no había dicho antes y reivindicar su trabajo y su caché electoral. (...)
http://diariodepontevedra.galiciae.com/nova/91723.html
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